Productividad y Crecimiento: 40 años perdidos en Bolivia

Lo verdaderamente trascendente es la estrecha correlación entre el crecimiento de la Productividad Total de los Factores y el crecimiento del ingreso per-cápita

Pablo Cuba Borda y Luis Gonzales Carrasco

Es difícil pensar en temas que atraigan más atención de economistas y políticos que el explicar ¿Por qué algunos países son más ricos que otros? y ¿Qué se puede hacer para replicar la experiencia de los países más exitosos? Y es que, la necesidad de entender la mecánica del crecimiento económico es comparable solamente con la obsesión de Borges por el Zahir.[1]

A su vez las diferencias en los niveles de ingreso entre países están fuertemente relacionadas con las diferencias de crecimiento económico de largo plazo. Si bien existen muchas características que influencian las tasas de crecimiento, queremos concentrar nuestra atención en una en particular: el crecimiento de la productividad total de factores (PTF). La PTF es la fracción del crecimiento económico atribuible al progreso tecnológico. En otras palabras, es la diferencia entre el crecimiento observado del producto menos el aporte de los factores de producción (capital  y  trabajo). Por ejemplo, al relacionar la productividad con la diferencia en el ingreso de las naciones, Hsieh y Klenow (2010)[2] muestran que entre un 10% a 30% de la diferencias de ingresos se atribuye a diferencias en capital humano; 20% a las diferencias de capital físico y la mayor parte y de mayor significancia, entre 50% a 70% se atribuye a diferencias de productividad.

Como evidencia de lo anterior, en la figura 1 encontramos una correlación positiva de 77% entre el crecimiento de la productividad y el crecimiento del producto per cápita  para un grupo de 79 países[3] en los últimos 40 años. De la figura podemos dividir en tres grupos a los países seleccionados: Primero el grupo de 12 países que crecen a tasas de productividad por encima del 1.5%. Luego aquellos cuya tasa de productividad varía entre cero y alcanzan tasas algo menores a 1.5% – representando la gran porción 56 países – y finalmente 11 países que experimentaron tasas de crecimiento de productividad negativa.

Figura 1: Relación entre Productividad y Crecimiento Económico: 1970-2014

En el primer grupo, se evidencia una alta dispersión en cuanto al nivel de tasas de crecimiento. Por ejemplo, para un mismo nivel de productividad Corea del Sur alcanza una tasa de crecimiento del ingreso mayor a la de India o Tailandia. Este grupo se caracteriza por tener un crecimiento promedio de la PTF de 2% con un crecimiento del ingreso de 4.5%. Adicionalmente, la distancia con respecto  a la línea roja, que representa la relación lineal entre el crecimiento de los ingresos asociado con cada tasa de crecimiento de la productividad, sugiere que la acumulación de capital y empleo también aportó significativamente para lograr tasas de crecimiento más altas en este grupo.

En el segundo grupo están los países que tienen un crecimiento de la productividad moderado, en promedio 0.7%,  y también presentan gran dispersión en cuanto a la tasa de crecimiento de sus ingresos entre algo superior al 0% y el 3.8%. En este grupo, países como Estados Unidos donde la productividad crece al 1% tiene una tasa de crecimiento del  ingreso  de 2% mientras que Indonesia crece al 3.8%. Finalmente, se encuentran aquellos países que tiene un crecimiento promedio de la productividad negativo  junto a un crecimiento del ingreso per-cápita bajo y menor a 1%. En este grupo, están algunos países en los que la constante maldición de los recursos naturales parece explicar la escasa innovación, como por ejemplo: Venezuela, Irán, Catar, Nigeria.

La importancia de la productividad

Del análisis anterior podemos deducir que las diferencias en los niveles de ingreso entre los países se pueden explicar como:

Diferencia de Ingreso = Diferencia de Productividad + Diferencia de Factores

Esta relación, que se obtiene a partir de una función de producción agregada, constituye la base de lo que se conoce como la “contabilidad del crecimiento”.  Usando dicha descomposición podemos investigar la siguiente pregunta: ¿Cuán es el efecto de la productividad en el ingreso per-cápita manteniendo constante la acumulación de los factores de producción?  Por ejemplo, según el World Economic Outlook del FMI, en 1980 Bolivia tenía un ingreso per cápita ajustado por paridad de poder de compra (PPP) de $2.159 dólares. En términos de brechas, el ingreso per-cápita de Bolivia en 1980 era 29% menor al de Colombia, 60% menor al de Chile, y aproximadamente 50% menor con respecto al promedio de Sudamérica. ¿Cuánto ayudó el crecimiento de la productividad a cerrar estas brechas de ingreso?

En la figura 2 mostramos la evolución del ingreso per-cápita de Bolivia en comparación con el promedio de la región asumiendo que entre 1980-2014 la productividad fue la única fuente de crecimiento. Sorprende observar en nuestro mundo ficticio, que Bolivia y la región, han permanecido estancados en el nivel inicial de ingreso de hace casi 40 años. También, se corrobora el desperdicio de la década de los ochentas con un crecimiento negativo de la productividad que no aportó al crecimiento del ingreso. Incluso en las décadas posteriores la productividad creció en promedio a una tasa extremadamente lenta. Esto no quiere decir que en el ingreso per-cápita haya quedado estancado en la realidad; recordemos que en nuestro experimento los factores de producción son constantes y toda la dinámica es generada por la productividad cuya importancia, es precisamente la de fomentar el crecimiento en el largo plazo. Sin embargo, para Bolivia y en general en Sudamérica, la productividad no fue un motor de crecimiento económico en este período.

Antes de concluir y tomando lo aprendido de la figura 1, examinemos la experiencia de Corea del Sur, un país cuyo ingreso per-cápita en 1980 era prácticamente idéntico al de Bolivia. Si pudiéramos transportar a Corea del Sur al continente americano y preguntarnos ¿Qué hubiera pasado con su ingreso per-cápita en nuestro mundo ficticio de factores constantes?  La respuesta es asombrosa, la figura 2 muestra que contrariamente a la experiencia de Bolivia, el país asiático hubiera cerrado casi toda la brecha de ingreso que existía inicialmente con respecto  al promedio de la región. En otras palabras, Corea del Sur es el claro ejemplo de que la productividad es uno de los principales factores detrás de las brechas de ingreso entre países.

Figura 2: Productividad e ingreso per-capita en un mundo sin acumulación de factores

Ciertamente existen luces y sombras cuando comparamos la evolución de los niveles de prosperidad de países que son diferentes en muchos otros aspectos, entre ellos la cultura, la geografía y el clima. Sin embargo, lo verdaderamente trascendente es la estrecha correlación entre el crecimiento de la PTF y el crecimiento del ingreso per-cápita.  De igual manera, la verdadera tarea pendiente es la de comprender cuáles son los determinantes del crecimiento de la PTF y cómo interactúan con la acumulación de capital físico y capital humano. Combatir factores como la corrupción y la degradación ambiental son vitales. Pero además, es fundamental fomentar instituciones que generen incentivos permanentes para que las personas puedan ahorrar, invertir e innovar con libertad. Estas son algunas de las dimensiones en las que deberíamos concentrar nuestros esfuerzos para tener mayores tasas de crecimiento de la productividad.

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[1] Borges, Jorge Luis (1949). “El Aleph” http://www.literatura.us/borges/elzahir.html.
[2] Hsieh C. y Klenow P. (2010) “Development Accounting” American Economic Journal Macroeconomics 2:1 Pág.  207-223
[3]La muestra de países comprende 79 de 182 países disponible en las PWT 9.0. Se eliminaron países que no disponen de datos en alguna de las variables como capital, trabajo o participación de la masa salarial en el PIB empleadas para el cálculo de la PTF a-la Solow(1957) para el periodo 1969 a 2014.


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