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Incentivos y calidad en la educación

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Roger Mario López JustinianoRoger Mario López

Uno de los principales problemas que afecta a la calidad en la educación escolar es la estructura salarial de maestros. Primero hay que precisar la forma en que éstos reciben el pago por sus servicios y son: 1) El haber básico, 2) Incrementos por categorías, 3) Bonos y 4) Incentivos para condiciones particulares.

El haber básico se ha ido incrementando año tras año, incluso en mayor proporción que el nivel de precios, mejorando considerablemente el poder adquisitivo de los maestros.

Con respecto a los incrementos por categorías, los docentes pueden aspirar a una superior cada 4 años, dando un examen independientemente del lugar donde trabajen. Las bonificaciones salariales que reciben de acuerdo a la posición (antigüedad) en la que se encuentren en el escalafón varían desde un 30% a un 150% actualmente.

Con relación a los bonos, para los maestros rurales están vigentes el bono frontera y el bono zona, y para los urbanos están vigentes el bono pro libro y el de permanencia. Ambos reciben un bono por haber cumplido 200 días de clases.

Sobre los incentivos tenemos al de permanencia en el área rural que premia a los maestros con formación pedagógica, al de permanencia en el área urbana, concedido por presiones del magisterio y al incentivo a la modalidad bilingüe.

Claramente se puede ver que la estructura salarial no incentiva a la máxima eficiencia y a la constante capacitación de los maestros. Como ejemplo tenemos a los maestros de categoría superior que bien podrían descuidar su capacitación puesto que el salario aumenta de acuerdo a la antigüedad o bien, el bono de gestión, concedido por realizar su trabajo.

Una solución sería fomentar la competitividad declarando a los maestros como una profesión libre –como cualquier otra- siendo el mercado el que asigne los salarios de acuerdo a la productividad, reflejada en alumnos mejor educados. Esto no implica que no haya educación pública –la cual se puede mejorar mediante un sistema de vouchers o cupones-, sino que el Estado se convierta en demandante de servicios, siendo el mercado el que coloque los incentivos para una educación de calidad.

Roger Mario López Justiniano es estudiante de Economía

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