Sistema Financiero: Regulación y control

Sistema Financiero: Regulación y control

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Gabriela Encinas, BoliviaGabriela Encinas

Asesoría económica. Federación
de Entidades Empresariales
Privadas de Cochabamba

Después de más de siete meses desde que el Gobierno presentó el anteproyecto de ley de Servicios Financieros y se trabajó en coordinación con los actores principales del sector, se promulgó el pasado miércoles 21 de agosto la Ley 393 – de Servicios Financieros, norma de vital importancia para la economía nacional. El Sistema Financiero boliviano se encuentra en un momento de crecimiento destacable, ampliando los servicios y usuarios y siendo uno de los motores determinantes del crecimiento y desarrollo del país.

La actual estructura y situación económica y las políticas de transferencia e inversión, han permitido que la canalización de recursos de sectores estratégicos (hidrocarburos y minería) incremente el ingreso y consumo de la población, a su vez, el excedente de los ingresos se ha visto reflejado en un masivo uso de los servicios de estas entidades; los intermediadores se han convertido en importantes movilizadores del ahorro por medio de sus servicios, no es un dato menor que en 2005 existían 1.9 millones de cuentas y para 2012 se llegó a los 6.3 millones, y, que, las colocaciones hayan crecido de 3.360 millones de dólares a 10.502 millones de dólares entre el mismo periodo.

El dinamismo del sector ha ido acompañado de la coyuntura económica, entre 2002 y 2004, prácticamente los depósitos del público se mantuvieron relativamente estables en un promedio de 3.400 millones de dólares; el repunte en términos de captación y colocación se hace visible desde el 2005, donde se da un salto cuantitativo superando los 4.200 millones de dólares; resultado, la variación anual del sector pasa de ser negativa a positiva, en 2005 se alcanzó un crecimiento de 5,09% y para la gestión 2012 se llegó a 22,08%, la tasa de crecimiento más importante entre todos los sectores económicos, alcanzando los 12.753 millones de dólares en depósitos.

Frente a esta realidad, sin duda, distinta se promulga una ley que tiene por objeto: regular las actividades de intermediación financiera y la prestación de los servicios financieros, así como la organización y funcionamiento de las entidades financieras y prestadoras de servicios financieros; la protección del consumidor financiero; y la participación del Estado como rector del sistema financiero, velando por la universalidad de los servicios financieros y orientando su funcionamiento en apoyo de las políticas de desarrollo económico y social del país.

Sobre mencionada normativa y conociendo los antecedentes del sector, existen varios aspectos a considerar, pero sin duda, dos importantes: el primero, el control de precios (regulación de las tasas de interés) y el direccionamiento del crédito.

Control de precios (regulación de las tasas de interés), el artículo 59 de la Ley 393 establece que el Órgano Ejecutivo establecerá los límites máximos para el financiamiento al sector productivo y vivienda de interés social; un punto que debe mencionarse es, que actualmente la interacción del mercado ha permitido que las tasas bajen a mínimos históricos, en 2001 en el caso del sector bancario las tasas activas bordeaban el 18% y para el 2012 se han reducido hasta el 10%; esta diferencia es producto del exceso de liquidez en el Sistema (2.521 millones de dólares en 2012), que ha permitido abaratar considerablemente el crédito e incrementar el acceso al mismo. Por otro lado, las tasas pasivas se han visto con tendencia a la baja, y no debería ser otro el escenario cuando se observa que el mercado actualmente no absorbe la cantidad de recursos del Sistema Financiero, a pesar de las excelentes condiciones que hoy se presentan.

El regular las tasas de interés tanto pasivas como activas (en el caso de crédito productivo y vivienda) tiene connotaciones importantes que no pueden pasar desapercibidas, por ejemplo: se constituye de hecho en una política social, que en el corto plazo se traducirá en importantes beneficios de rédito político; sin embargo, el escenario económico coyuntural es pasible a modificaciones por la elevada dependencia de nuestra economía a la tendencia de precios internacionales y las modificaciones al alza en los techos de las tasas activas puede constituirse en un problema social considerable, sobre todo, porque tanto el crédito de vivienda como el productivo se constituyen en créditos de largo plazo.

La estabilidad del Sistema Financiero es fundamental y el fijar tasas de interés para dos sectores en un sistema diverso es preocupante, sobre todo, porque puede traducirse en una migración del riesgo de estos sectores beneficiados a los restantes créditos no regulados.

En cuanto a la direccionalidad del crédito, el artículo 66 establece que el Estado definirá los niveles mínimos de cartera que las entidades de intermediación financiera estarán obligadas a cumplir, con el objeto de priorizar la atención a sectores de la economía en el marco de la política de gobierno; y menciona la posibilidad de determinar niveles máximos para precautelar la estabilidad del sistema.

Para 2012, el 28% de la cartera del Sistema Financiero se destinó al Sector Productivo y el 31% a crédito de vivienda; nuevamente, ambos créditos se han priorizados por las necesidades del mercado. Una preocupación latente es el peligro que implica en términos de riesgo de recuperación el determinar mínimos obligados de cartera para determinados sectores, nuevamente pudiendo encarecer el crédito de los sectores no regulados.

Existen varios aspectos para considerar de la nueva ley de Servicios Financieros, que se deberán analizar a detalle; velando por la estabilidad del sector. El Sistema Financiero desempeña un papel fundamental en la economía y la regulación de tasas de interés, el establecimiento de mínimos y máximos de cartera sumados a otros aspectos como la inversión de un porcentaje de las utilidades en programas sociales pueda verse reflejado en un menor crecimiento del sector que se traduzca por último en desinversión de las entidades financieras.

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